jump to navigation

Gusanillo Marzo 4, 2008

Posted by jcnaharro in Música.
add a comment

Ahora comprendo a esa gente que dice: “no podría vivir sin …”.

Experimento esa sensación, que creo que alguna vez tuve con menor intensidad, de estar unos días o incluso unas horas sin algo y es que me doy cuenta que no puedo vivir sin la música.

Para mi el estudio diario y el escuchar cualquier tipo de música a diario se ha convertido desde hace unos meses en algo imprescindible.

Desde estas líneas, mi principal objetivo es dar las gracias a la persona que, después de un paréntesis de 15 años, está haciendo que la música y en especial la trompeta tengan la importancia que debe tener dentro de mi vida.

Estudiar un instrumento no es tarea fácil, desde luego, e incluso menos lo es enseñar a tocar un instrumento. Como todos sabemos un gran instrumentista, científico o lo que sea no es siempre un gran profesor. Me sorprende cuando se hace referencia a los músicos de una orquesta o banda importante como “profesores” de tal o cual orquesta o banda…nos juega malas pasadas el lenguaje, el significado de las palabras…Para mi un profesor es alguien que te enseña, parece una obviedad, pero en muchas ocasiones hay profesores que, creo, no saben lo que es enseñar. Es alguien que te adecua una rutina de estudio, que analiza y corrige tus defectos de multitud de maneras, es alguien a quien entiendes perfectamente en sus explicaciones porque sabe lo que necesitas. Un profesor no tiene porque ser un gran instrumentista. ¿De qué vale ver a un magnifico intérprete tocando algo para decirte como tiene que sonar una determinada cosa si no sabes como ejecutarla? La imitación de ese perfecto sonido es una parte que llega solo después de haber adquirido una buena técnica. Parece fácil eso de enseñar, pero es una palabrita que tiene mucha miga.

José Somoza es uno de estos privilegiados de la enseñanza. Ni que decir como trompetista, no he encontrado a nadie que no hable bien de él, pero ya no solo como trompetista, sino como persona, que al fin y al cabo es lo más importante. Es la perfecta conjunción de un profesor (o maestro), que para mi es el tener ese don para enseñar y además con ese carácter. Te lleva de la mano hasta donde él quiere sin que te des cuenta, diciendo claramente lo que tienes que hacer y como lo tienes que hacer, todo esto con un carácter impecable, afable pero a la vez firme. Desde aquí, GRACIAS.

Esto es solo parte de la convivencia con este excelente amigo, músico y profesor, que es la faceta que yo conozco, que ha hecho que vuelva a tener ese gusanillo que muchos tenemos por una u otra cosa.

¿No os pica algún gusanillo?